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diciembre 15, 2015

 

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Rodando por Ribadesella

abril 4, 2008

 

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 Víctor GUERRA Ribadesella tiene rincones y caminos de gran belleza para la práctica ciclomontañera.  Para estas fiestas que han quedado atrás, tras rodar por los parajes del Ebro, allá por La Rioja y Navarra, me apetecía algo cerca de casa y sin mucho desnivel, pues los años van pasando y empiezan a pesar las fatigas de kilómetros rodados y andados, motivo por el cual recordé los diversos senderos marcados de Ribadesella. Lo cierto es que el gozo en el pozo, pues vemos las villas muy bonitas, pero los senderos hechos un desperdicio total, abandonados, y huérfanas señales andan tiradas por los bardiales, ésa es la realidad que nos encontramos tanto Roberto G. Riesgo como el que suscribe, un abandono total de unos senderos por los cuales hemos visto gente pasear. Nos armamos de paciencia y tiramos de la marchita memoria, que nos llevó directamente hasta la propia entrada de la cueva de Tito Bustillo, donde queda un solitario panel de inicio del sendero de pequeño recorrido PR-AS 58, pero poco más, con lo cual, eso, intuición y memoria, porque huellas de lo que fue el sendero, pocas.La ruta parte del centro de interpretación de Tito Bustillo y sale en dirección contraria a la entrada, siguiendo el curso del río Sella aguas arriba, rumbo a la Huertona. Todo el tramo tiene poca pérdida y se cicla bien, pues vamos por la carretera local que va dirección a La Alisal y Junco.Buena zona para calentar y subir hacia el bonito palacio que corona La Piconera, de 1891, con planta rectangular y reminiscencias clasicistas, del cual resalta un cuerpo central, de mayor altura que los dos laterales, con galería en la segunda planta y de presencia imponente.  Se sigue por la carretera para encontrar un poco más adelante una bifurcación, se sigue por el ramal izquierdo como por detrás del palacio para ir a buscar de nuevo el río Sella. Todo este tramo es, como digo, carretera que va tomando altura y presenta algún que otro repecho; a las puertas de La Alisal se sigue hacia el diminuto núcleo y se toma, tras entroncar de nuevo con el Sella, una fuerte pendiente por un estrecho carretil que va dirección a Cuevas; para ello hay que abandonar la carretera en un primer desvío en plena subida que se va hacia la izquierda y que baja por medio del valle, teniendo como linde la autopista.Tras otra subida, pronto el carretil nos deja en el entronque con la carretera que va hacia Cuevas, por lo cual se gira a la izquierda para entrar en la Cuevona, una amplia cueva que es atravesada por la carretera local. El pasadizo es impresionante, con sus juegos de luces que hacen resaltar la magnificencia de las estalactitas y estalagmitas. Tras el pasaje nos damos de bruces con Cuevas, donde luce la solitaria iglesia, en la que, según Gracia Noriega, se bautizaron Rodrigo de Junco, el «Viejo», general del Ejército, gobernador de La Florida, y el agente del Reino de Nápoles y su hermano Juan de Junco, general de la Armada, muertos ambos a finales del siglo XVI.En Cuevas, en medio del pueblo, una solitaria señal del sendero de los Molinos nos echa pista arriba, hacia el Oeste. Al final dejamos el asfalto para enfrentarnos a un tramo de hormigonado en ascenso; este bucle se puede hacer al revés, para a mí gusta más subir por la pista y bajar por el camino viejo.La pista sube en un primer momento de forma dura, pero se va suavizando a la altura del pico La Cruz, cuando ya toma altura sobre el valle dejándonos los escarpes del Tinganón, Cueto los Medios o el Altu de la Teyadera, que  dan cobijo a la villa de Ribadesella, y situados a la otra orilla del Sella. La subida se hace más plana y nos va dando las primeras vistas sobre el perdido valle de Tresmonte, a la vez que nos deja ir charlando sobre el mundanal mundo de la BTT y la grandiosidad del paisaje astur. Un pequeño repecho nos deja cerca del Pico Moro, al pie de la nueva carretera que une con el resto del concejo la aldea perdida de Tresmonte, viramos a la izquierda y entramos en la diminuta aldea donde nació Manuel Fernández Juncos, que fue ministro de Cultura de Puerto Rico y un famoso y reputado francmason. Una foto a los restos de su casa, y a la placa de azulejos que le recuerda, y retrocedemos unos metros para tomar un amplio camino que ahora se abre a la derecha y que va como el rayo en desenfrenado descenso, pero es de una belleza que pasamos por su delicado firme sin marcar apenas nuestras rodadas, ya en la zona más baja del valle que riega la Ginestral; una sucesión de molinos  van salpicando la ruta, que nos deja ante la finca de Julián el Cubano, que reconocemos por la portilla que nos cierra el paso, se sigue por ella dejándola cerrada, teniendo por unos metros de compañeras a las viejas vías del Feve.En un plis-plas, en Cuevas de nuevo, para tomar un sendero que va a buscar el puente colgante que habremos visto un poco antes y por el cual pasaremos a la otra orilla del Sella y quedamos en plena carretera nacional 634. Casi no merece la pena cruzar al otro arcén, pues un poco más allá, cuando el río nos brinda de nuevo las verdes tierras, debemos saltar el pretil y entrar en los caminos que circunvalan las revuelta del Sella, a la altura de Vejal, y que están bastante marcados. Procurar no salirse de esas estrechas trazas. De esta manera vamos acompañando el río hasta Santianes, donde de nuevo hemos de salir a la carretera general para entrar a la altura del restaurante La Ribera, en los caminos del Campo de Oba, que nos dejan al pie de la rotonda de Llovio.Se toma la carretera que va hacia Ribadesella y nada más tomarla sale un carretil asfaltado en subida que entra por las casas de La Romeca adelante, el asfalto concluye y la ruta sigue camino por la margen de los prados. De nuevo se ha de tener cuidado en no pisar la propiedad privada, se sigue la linde que nos marca la pradería para introducirnos en un bosquete y pronto un sendero nos deja ante lo que en su día fue un camino y que hoy está tomado por la vegetación, el cual nos permite llegar hasta las casas de Sollera, al pie de las cuales encontramos el carretil asfaltado que nos permite ir hacia Collera y Meluerda.Si no se tiene clara la cosa, se puede, en la rotonda de Llovio, coger el ramal que va Llanes y a la izquierda pronto veremos un camino que sube a El Toral y que nos pondría, tras pasar tal caserío, en Sollera. Se va un trozo por el carretil y cuando éste vira a la izquierda seguimos de frente por un franco camino de tierra que nos permite llegar a Meluerda sin problemas. Aquí viramos hacia la derecha, buscando el cruce con la carretera AS-263, a la altura de la finca La Figar. Una vez cruzada de nuevo, enlazamos con firmes de tierra que nos permiten entroncar con el Camino de Santiago y se toma el ramal que va hacia la izquierda en dirección a Ribadesella, por Argunadiello y La Espina, un entretenido tramo que nos devuelve a la 263, por la cual entramos en Ribadesella. ribadesella-004.jpgEs una pena que se busque la Q de Calidad y que luego los senderos presenten ese grado de abandono.

Por el Camín de los Casinos

marzo 20, 2008

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Crónica publicada en el Diario La Nueva España el 14 de marzo 2008

 Me llegan por diversos medios preguntas sobre por qué siempre coloco fotos de ciclistas y no de paisajes en mi rutas, y la razón es sencilla: los hombres mueren, los paisajes se quedan, por eso frente al esfuerzo y la entrega que hacen cada fin de semana aquellos que me acompañan, o a los que acompaño deseo hacerles un homenaje como ciclistas de montaña. Esta semana vamos de la mano de un abultado grupo de Asturcones BTT al Real Camín de los Casinos: el Sellón de nuevo.

Tiempo atrás habíamos ciclado desde Tarna hasta Caso, ahora quedaba desde Campo de Caso hasta Infiesto, por un camino de arrieros y mercaderías, de cambios y trueques entre la Meseta y la cornisa marítima.

El punto de partida fue la solitaria plaza del «Campu» como llaman a la capital los propios casinos. De ella salimos sin mucha complicación en una soleada mañana camino de Collado Moño, o Moñu, apenas tres kilómetros para ir haciendo pierna rampa arriba a la vez que recogemos unidades que se nos van agregando, la subida se hace a buen ritmo y nos aporta una buena perspectiva del valle del «Campu».

En Moñu, como siempre, los aguilillas del pedal ya llevaban un buen rato esperando a la cola del pelotón, que pronto nos pusimos en cabeza a la hora de reemprender la marcha, pues éramos de los pocos que conocíamos el camino. En Moñu se gira a la izquierda para meternos por el camino que va por la parte baja del monte Monegru hacia el caserío de Les Lleres. Muy pocos en ese trayecto se paran a contemplar lo que en su día albergó a los denominados Malatos (los leprosos): caserío solitario y solemne en medio de una impresionante pradería con vistas a Orlé.

El camino húmedo nos lleva ladera abajo hacia el cauce del río Orlé. Tras una entretenida bajada  se llega al pie de la carretera de Bueres-Tanes, se vira a la derecha para en apenas unos metros tomar de nuevo por un camino a la izquierda que en rápido ascenso trepa hacia el pueblo de Gobezanes.

El pueblo sorprende por su belleza. Callejeamos por su entramado retorcido para tomar la amplia pista que sube a Arnicio y que está jalonada por bandas pintadas de blanco y rojo, tal y como procede ante un sendero de gran recorrido (GR), las cuales nos permiten seguir la amplia pista que sube hacia el amplio Valle el Picu. Salvo algún pequeño repecho se hace llevadera y entretenida, pues nos aporta bonitas vistas de los altos cerros que encierran las tierras casinas de esta parte del valle.

De forma fácil llegamos a la Collada de Arnicio, punto muy visitado dadas sus amplias vistas a ambas vertientes: al Sur, la casina, y al Norte, la piloñesa. Tras  esperar la llegada de todo el pelotón, pues hay innumerables averías, nos vamos carretera abajo hacia Piloña para desviarnos en el segundo ramal que se abre a la derecha. Y el impulso nos ayuda a subir por la mejorada pista hacia el Collado de la Castañar.

Ya vemos las grandes cuadras-ventas como la del Frieru, en las cuales los arrieros se refugiaban tanto ellos como sus bestias a descansar antes de bajar hacia Piloña o iniciar el duro trayecto hacia Tarna. Un camino bien hecho y trazado con desniveles muy ajustados que nos permiten llegar sin mucha complicación al desvío del Tozu (Pandu Cuerres), éste lo  marca una cabaña renovada, y una desvencijada señal de madera del GR 102, de las cuales ya quedan pocas. Por el ramal derecho ascendemos tramos algo embarrados, con un regular ciclado que permite ir hacia la Peña la Llinar, punto desde el cual ya vemos la senda del Sellón que se va ciñendo a la ladera de El Forcáu.

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 En el Sellón, el descanso del guerrero

En la bajada se observa buena parte del trazado y pequeñas huellas de la vieja traza del camino real del Sellón, a base de minúsculos lienzos compuestos por las grandes losas que lo tapizaban para facilitar el tránsito de las arrierías. En este punto me voy dando cuenta de que hay un desplazamiento de los centros de interés en la práctica de la actividad ciclomontañera. Antes eran los paisajes y su conformación y la forma de verlos desde la bici lo principal. Ahora el acento en parte se está desplazando hacia la adrenalina, la técnica y las trotonas, al menos eso nos demuestra nuestra vanguardia descendedora para la cual el paisaje parecer ser pura escenografía, al menos para un buen grupo de participantes que bajaron a toda pastilla con las bicis integrales, ajenos a la profunda historia del Camino Real de los Casinos, su dificultad y su orografía.

La bajada por en medio de la ladera del Cuetu del Frade, con impresionantes caídas a nuestra izquierda y teniendo como referencia al fondo el pueblo de Moro, son, como decía un joven acompañante, «una pasada». Tras el tramo un tanto complicado se llega a un collado en trinchera que queda a la derecha, el cual  nos permite tomar de nuevo otro tramo en descenso por firmes más cómodos hacia los restos de la ermita del Sellón, que apenas si llaman la atención de los ciclistas. Vamos a comer a la cumbre del pico Sellón mientras contemplo los restos de la ermita imperando sobre el valle.

Dejamos las soleadas cumbrales del pico la Ceniza y la Muezca para rodar por unos momentos por la vertiente que da al valle de Espinaredo, para volver de nuevo a la vertiente de La Marea, que es la que llevamos casi todo el tiempo con la referencia de Peña Mayor, al fondo a la izquierda.
Ahora un trazado más amplio y ya más cómodo, sin los grandes saltos del principio causados por la rotura de los antiguos firmes,  lo cual nos permite disfrutar de un paisaje espectacular que vio pasar a cientos a mercaderías hacia un lado u otro de la Cordillera.

Un nuevo collado nos facilita ir relajando la tensión hasta llegar al pico Roblosa en base a rodar por carreros, firmes rotos por las aguas y el paso de las ganaderías, hasta desembocar en las praderas situadas al pie del Cerro de Los Llanos, donde de nuevo medio perdemos el camino. En tales lugares se aprovecha para el descanso, dado lo cómodo de la pradería y lo bueno de la climatología. El camino se va por la derecha del cerro medio perdiéndose por entre los cotoyales que van comiendo la escasa pradería de la zona.

Es una pena que una importante senda como ésta tenga un raquítica señalización colocada hace años y hoy completamente deshecha. Seguimos no tanto las señales, sino el camino que se va haciendo más claro a medida que nos acercamos a cabaña de La Venta.

Detrás de la cabaña de La Venta el camino se hace más franco y amplio y ya el grupeto rueda con gracia hasta entroncar con el asfalto cruzando los núcleos de Santa Marta, Lozana y Otero.

Al llegar a Santianes doblamos como hacia su iglesia para bajar hacia Cardeli y de virar en busca de la carretera de Cao-Infiesto de ese modo nos acercamos al ermitorio de La Cueva, punto final de nuestra ruta, a la entrada de Infiesto

“BRAÑAS VAQUEIRAS DE NARAVAL ”

marzo 8, 2008

  • Tipo de Ruta: Circular
  • Punto de Salida: Naraval
  • Punto de Llegada: Naraval
  • Puntos del recorrido: Fuentes- Candanedo-Aristébano-
  • Longitud: 30 km
  • Horario: 4 horas
  • Desnivel en subida Acumulada: 1.220 mts
  • Desnivel d bajada Acumulada: 1.239 mts

El recorrido pasa por los entornos vitales de las brañas vaqueiras

Los entornos del Occidente Astur son unos grandes desconocidos tantos para el mundo de la montaña como para los ciclomontañeros, en general solo hay ojos para los grandes picos y cordilleras, no hay nada más que ir a los anaqueles de las bibliotecas y ver cuantos libros y capítulos hay dedicados a estas cordales de la Asturias Occidental en la cuales, en muchas de ellas hubo un intenso laboreo pastoril y ganadero muy ligado a trashumancia.

Por eso hemos escogido un pequeño grupo de Asturcones estos parajes para ir descubriendo entre estas cordales, las escondidas brañas donde la realeza asturiana de la trashumancia ha desarrollado parte de su vida, en este caso los Vaqueiros de Alzada.

Por eso escogimos Naraval para una aproximación al mundo de las brañas y los vaqueiros, nuestra propuesta arranca de Naraval y tomamos la carretera general AS-219 dirección a Navelgas, dos curvas hemos de tomar antes de desviarnos a la derecha por una amplia pista que nos lleva a Casa de Ríos, que está encima de Naraval.

A esta bonita casa, también se llega desde el propio pueblo del que hemos salido, aunque la pendiente es mayor, entre la casa y la cuadra, se toma un camino que nos va subiendo sobre el valle cruzando el arroyo de río, y virando por la pista principal intentando bordear el pequeño borde orográfico de la Vuelta Varales, los caminos abiertos por los temas forestales dan lugar a confusiones, pero pronto daremos con la carretera que sube Busiñan.

Se gira a la derecha y vamos por ella en leve subida y luego en plano, dejando antes un ramal que se nos abre e a la derecha junto a un buen montón de madera, si tomamos esa pista iremos sin pérdida hacia la Braña de Fuente. El pequeño grupeto de Asturcones BTT, Carlos Colhelo; Chus Toyos; y Poldo Figueras, Ricardo Mojardín, y que suscribe, seguimos por la carretera dejando el cordal de la Bobia a nuestra izquierda yéndonos hacia Mosterizo.

Por orden de aparición: Mojardin, Poldo, Victorino, Chus Toyos, Carlos

Aquí estábamos dilucidando que hacer si seguir camino de Busiñán por asfalto, cuando acudió en auxilio de estos xaldos, un vaqueiro en su trotona de ruedas gordas: Victorino Gallo Berdasco de Candanedo que pronto se ofreció a acompañarnos en nuestra andanza.

A las puertas del pueblo un empinado camino en rápido ascenso nos permite subir a lo alto del cordal al Portiecho de la Bobia de Monterizo, que nos da bellas vista sobre el valle de Navelgas y la Sierra de la Cogocha, viramos a la derecha bordeando un par de picos entre ellos el que da nombre a la braña de Fuentes, según Victorino ya queda nada más que unos tres o cuatro vecinos, y no va dando un recital de propiedades y propietarios de estas tierras, vaqueiros de pro algunos.

La collada de la braña, es un venteado coterón que da vista a los dos valles, sobre los que pivota nuestra ruta, seguimos nuestro track teórico que nos va llevando sin problema alguno por encima de la braña para bordear el Pico Cañón por la derecha a media ladera dejando, por una camino ya viejo.

Llegados al collado cimero por encima de la braña, el sendero bordea las laderas de la Chomba de Cutaradiellos hacia la Peñona. Es un sendero estrecho que nace al pie del collado y que hay que tomárselo con calma, pues la ladera tiene un fuerte grado de pendiente, con lo cual al menor descuido, uno se puede ir ladera abajo, como sucedió al que suscribe, un rebote un pie que no hace firme, y se va uno ladera abajo la cosa no pasó del susto, al igual que lo sucedió a Polchi y a alguno más.

Aunque Victorino Gallo, no pensaba que pudiéramos pasar, ciclamos todo el sendero hasta un collado en medio de la Sierra de Buseco, por el que llega de las antenas otra vieja trocha en descenso, desde aquí vemos los pueblos vaqueiros de Eirías y Concernoso. La ruta ahora ya más clara, y con una faz más ancha se dirige hacia Folgueras a media ladera por debajo de la Peña la Gallega.

Un descenso bonito sin mucha complicación, aunque alguno cuece perniles por rotura en caída, bromas parte vamos llegando a Folgueras donde unos asombrados vaqueiros ven a seis saldos en btt, pertrechados en medio de la calorina del mediodía, pues este aunque apareció frío ahora luce temperaturas primaverales.

En Folgueras, Victorino nos conduce sin solución alguna por la carretera hacia Candanedo, casa natal, a cuyas sombra damos cuenta de las viandas, y rechazamos el pan y los callos que se nos ofrecen y que de aceptarlos luego ya no ciclaríamos más; tomamos café que prepara Victorino, y nos despedimos, Polchi se va hacia Naraval pues una caída le deja achacoso; el resto seguimos hasta concluir el carretil asfaltado que muere al pie de una casa y cuadra a la sombra del Estoupo.

Pasamos por entre la casa y cuadra para seguir hacia el vértice de la riega de Brañanueva a cuyo pie tomamos una pista que entra por el pinar abajo entre el Llano del Estoupo y los Gordos tal y como indica el mapa del IGN, yendo dirección a Buschumoso, girando por encima de la riega de los Gordos, dejamos algún que otro ramal, hasta un poco antes de la citada riega donde cogemos el ramal de enfrente pero el de la izquierda que pasa por encima del arroyo camino del Cyañu La Piniecha, dejando abajo la braña dicen más rica de la zona la de Escarden.

La ruta está siendo un auténtico descubrimiento de los parajes vaqueiros, habíamos rodado por estos lares alguna vez, pero metidos entre la niebla sin saber muy bien donde estábamos, ahora lo tenemos claro y gozamos como verderones de los paisajes y de las vistas, a la vez que reconocemos la dureza del territorio y en la que tuvieron que vivir los moradores vaqueiros, me vienen a la cabeza los cantos de Rafa Lorezno y los poemas vaquerios de Peltó, desde aquí un recuerdo.

Teníamos previsto bajar hacia el valle de la Montaña, pero dado lo avanzado del día concluimos parte del recorrido en Aristébano, pues nuestra pista nos deja en la carretera que entra en Escarden y seguimos por ella hasta dar con la que cruza desde Luarca ha Navelgas,(AS-219) y seguimos hacia la venteada capilla de Aristébano, faro radiante para los visitantes de la zona, pues su blanca silueta se distingue y sirve de referencia constantemente.

Una foto a sus pies, y emprendemos la marcha por el track que nos habíamos trazado, sin bajar a la zona de Montaña, o sea que seguimos por la carretera arriba que sale de la capilla para desviarnos en la primera pista que sale a la derecha, poco a poco vamos metiéndonos en lo denso del pinar, a la vez que las pistas van presentando una faz cada vez más cerrada donde los cotoyales hacen estragos

Bajamos pues paralelos a la carretera AS- 219 por debajo del Pico Agudo, llegando en un santiamén a Naraval, con la sensación de los densos cotoyales de La Rampla nos pasará factura al día siguiente.

Pero habrá merecido la pena por los bellos paisajes y el estupendo recorrido bordeando el valle de Naraval, al que perdemos cara en muy pocos momentos.

 

Víctor Guerra

LA SUBIDA AL MONDIGO

mayo 6, 2007

LA NOVENA DEL MONDIGO

Tipo de Ruta: Circular
Punto de Salida y Llegada: Ribadeo
Longitud: 37 Km.
Horario:
3horas 30 Minutos
Puntos de paso: Ove- Cereixido-Mondigo-Cedofeita-Somo-Salcedo-Os Carboneros y A Palmeira


Desde el Alto del Mondigo la frontera astur-galaica se funden en un largo abrazo de azul y verde por el cual disfrutan los ciclistas de montaña.


Hace ya un tiempo que venía oyendo cantos de sirena sobre la Subida en BTT al Mondigo, un solitario promontorio que se yergue sobre la rasa costera, a caballo entre la frontera astur-galaica.

Este año tuve la ocasión de acompañar a varios amigos ciclistas (Alfonso, Vito, y Manolo) y encontrarme con la sorpresa de ver allí a los queridos amigos del Club Poco a Poco de Mieres, y poder ciclar con todos ellos esta modesta ruta donde un organizador como Marcelino y un Ayuntamiento como Ribadeo se desviven por lograr que tal ruta constituya toda una fiesta para cada uno de los asistentes.

Lo cierto que este tipo de actividades lo fronterizo se diluye en la alegría de descubrir paisajes nuevos y nuevos convecinos en esto del rodar por los caminos y caleyas bien sean asturianas o gallegas.

Así fue, tras un intenso desembarco de club asturianos como Asturcón BTT, Poco a Poco de Mieres, Lin de Cubil de Pravia, BTT Pelayo y Triatlón de Oviedo junto con los Club gallegos: Eo, Pedal de Occidente, CC. De Barreiros, de Foz, de Vegadeo y Cambre; Los Coyotes o Machete Cubano, amén de individualidades que con juntaron un grupeto de unos 100 ciclistas.

La ruta tiene como objetivo, no un novenario religioso, sino subir al promontorio del Pico Mondigo. Atalaya desde la cual se divisan tierras y mares astur-galaicos. Un abigarrado conjunto colorista de verdes y azules que nos invitaron a salir a eso de las 10 de la mañana camino de tal peñón.

Tras una vuelta por la trama urbana de Ribadeo salimos en dirección a Ove por la CP 52-07 que abandonamos para meternos por el carril asfaltado que va hacia Reverte, antes de llegar a tal núcleo giramos a la izquierda (4km ) metiéndonos en plena ocalital subiendo a la vera de la riega de Villaselán dirección Suroeste, dejamos un ramal a la derecha y seguimos pista adelante variando este rumbo a la altura de las Fontes del Lobo, la pista va tomando altura a base de revueltas que se dejan ciclar muy bien.

Los mierenses de Poco a Poco cierran el pelotón, y siguen las buenas marcas dejadas por la organización ciclando a su ritmo entre los charcales que se van sucediendo, las liebres disputan, como casi siempre, los primeros puestos y el resto vamos disfrutando del ritmo y del paisaje, pues es lo que nos queda.
Lo que vemos es un denso ocalital que por algunos huecos nos deja entrever la marina lucense, y su amplia rasa de planas y verdes praderías.

Pasamos la zona de la Fradorca y nos vamos por el camino de arriba, pues de los contrario acabaríamos en A Madanela (km 7,400) bordeamos el canto O Corno, y por debajo del núcleo de Acevedo vamos cambiando rumbos para poder ir ganando la subida al promontorio, que salvo por algunos rampones que exigen apretar el desarrollo, la ascensión es muy disfrutona, tanto es así que me notaba algo “apretado” y es que llevaba el plato mediano con todo el desarrollo metido.

Los huecos entre los grupos se van haciendo cada vez mayores, pero no por eso el personal deja de disfrutar las vistas que va arrojando la ascensión al Mondigo

En las inmediaciones de las peñas Coroa y Pena , el trazado tiene hasta leves bajadas, para doblar hacia el lugar de Cereixido, (9,500) y enfilar los durísimos cortafuegos donde los desarrollo restallan de la presión que se les mete, coronamos los dos cortafuegos a golpe de pedal, mientras vemos como algunos optan subir empujando la bicicleta.

Superados los fuertes desniveles ya solo queda entroncar con la pista que sube al Mondigo, cumbre de 569 mts de Altt., a la que llegamos tras pedalear unos 14, 7 Kilómetros en aproximadamente 1 hora y 30 minutos.

Las vistas sobre la rasa costera astur-galaica y sobre los valles interiores son formidables. Tras el reagrupamiento necesario un pequeño briefing sobre la bajada que se va a realizar, o sea que se bordea el monte y se toma en dirección al núcleo del Mondigo. Descenso bonito, aunque peligroso pues el personal averiado, se deja estar en medio de la pista y eso entraña mucho peligros para todos.

Entronque con la carretera LU- 133, (19,4 km) desvío hacia A Ponte, al par mismo nos metemos por un camino que obliga a vadear el río Leroxo. Me quedo fotografiando los vados de la riega con baños incluidos por las caídas, finalmente me quedo descolgado pues han derivado a los más rezagados por la LU-133. Me avisa un motorista de los de cierre, y remonto a toda pastilla por el reciente camino abierto, parajes de cuevas y refugio de estraperlistas, consigo entroncar con la carretera CP 52-04 en A Ponte y sigo con la tranca metida y toda las pulsaciones que soy capaz hacia As Batais, (km 21,1) la Iglesia (Cedofeita) y finalmente termino reintegrándome al final del pelotón, por zona muy bajeras, a penas si estamos a 158mts de altitud.

Un nuevo y divertido vado, el calado de la riega Grande no presenta muchos problemas, y tras cruzar vamos ganando los núcleos de Muineiro, Somo, Sa y Salcedo, para cruzar la misma riega un poco más adelante pero con una profundidad que nos llega por los gemelos, algunos logramos pasar in naufragar y remontar hacia el lugar de As Anzas.

Todo un sortilegio de caminos, pistas, y carretiles asfaltados que nos permiten ir ganando kilómetros por las amplias praderías lucenses que apenas si están en esta zona a unos 50 mts de altitud.

Los kilómetros ya se van dejando notar así como el desnivel acumulado.

Una especie de bucle a la altura de San Tomé, ya en pleno Camino de Santiago , para bordear la riega de antes por el pontón medieval de As Talladas, (28,7 km) vejez y misterio que desprende el lugar y que muy bien nos explica Marcelino, el organizador que nos acompaña al pelotón de cierre, donde campea el maillot de Asturcón BTT y el Poco a Poco.

En Os Carboeiros, ya rumbo Norte, cruzamos la carretera para ir por caminos hacia O Rio de Ramos, seguimos paralelos a la CP-52-04 hacia Valín y A Palmeira (30 km), ya se huele la mariña lucense, y el final de la ruta, que se va haciendo algo más dura de ciclar pese a que apenas si hay desniveles, pero un repaso a las coordenadas del GPS Garmin arroja luz sobre el cansancio, estamos a estas alturas con unos 1.020 mts acumulados de ascenso, y eso se deja notar en los músculos inferiores.

En A Palmeira ya cerramos el bucle dirección Noroeste para entroncar con el punto de desvío en el tramo de ida, cerca de Ove, ya solo resta seguir el camino traído hasta este punto u quedarnos a las puertas de la villa de Ribadeo para degustar las viandas que nos ofrecen los organizadores y el disfrute de las fotos tomadas durante la ruta, que están para visionar en la Web: www. ribadeo.org.

Ha sido una feliz ruta con buen tiempo y buena compañía y por tierras que pese a la cercanía en general nos son muy desconocidas, esperamos repetir la ruta y emprender la décima edición al Mondigo.

Que así sea y ustedes lo vean, al menos esmi albún de

Mondigo

‘>Picasa pueden ver alguna foto